Claudio Gay: (1800-1873), botánico francés afincado en Chile desde 1828.
El gobierno chileno lo contrata para estudiar la historia natural del país. Fruto de su enorme trabajo, y ayudado por algunos colaboradores y numerosos científicos, sus investigaciones culminan años más tarde cuando publica su monumental Historia Física y Política de Chile en 28 volúmenes y 2 Atlas (1844-1871), la que incluye su Flora Chilena en 8 volúmenes y un Atlas, entre los años 1845 y 1854, recogiendo en ella todas las plantas conocidas hasta esa época. Dedica además 8 tomos a la fauna, otros 8 a la historia, 2 a la geografía política y humana del país y también 2 a la agricultura. Varias láminas costumbristas del tomo primero de su Atlas se basaron en croquis realizados por el pintor Mauricio Rugendas. El mérito extraordinario tan sólo de la parte botánica es evidente en el hecho de que su Flora comprende 3,767 especies, mientras que anteriormente se habían descrito sólo unas 300 especies para Chile.

En palabras de Rudolph Amandus Philippi (1859):
Ningún país de Sudamérica puede gloriarse de poseer, sobre su Historia Natural, un trabajo parecido a la Historia Física y Política de Chile del señor don Claudio Gay. Nadie creerá que esta obra sea un catálogo completo de todas las especies de plantas y animales que la Naturaleza creó en la vasta extensión de la República; pues, para obtener este reultado se necesitaría el trabajo de un gran número de naturalistas, continuado talvez durante siglos; pero presenta un cuadro bastante exacto de la Flora y Fauna chilena, que comprende todos sus rasgos principales, y los naturalistas posteriores tendrán sólo que completarlo y ampliarlo. El señor Gay ha abrazado, lo que es muy raro, todos los ramos de la Historia Natural, y ha sido talvez uno de los colectores más infatigables que hubo jamás.
Continuidad y Legado (Rafael Sagredo, exposición Construyendo Chile, Casas de Lo Matta, Noviembre 2017)
La obra material, científica e intelectual de los naturalistas representa un patrimonio invaluable que es posible conocer y valorar gracias a las huellas que nos dejó su quehacer; un legado materializado en textos, ilustraciones, viajes, entre otros, pero que también es posible apreciar mediante el recorrer y reconocer los espacios, fenómenos naturales, especies, paisajes, lugares, rutas, actividades, espacios de sociabilidad, gestos, instrumentos y otra gran variedad de expresiones concretas que el conocimiento sobre Chile hoy hace posible identificar.

Claudio Gay compuso lo general ‒ la visión de conjunto de Chile ‒ incluida una historia nacional, la descripción botánica y zoológica y la representación geográfica de la república, ofreciendo así un pasado que legitimaba a la nueva comunidad y contenido material al territorio nacional, captando de paso las características esenciales de la sociedad que se desenvolvía en él.

En medio de las limitaciones de la época, los organizadores de la república tuvieron la visión y el valor de invertir y hacer ciencia. Tuvieron el coraje de soñar y de imaginar un país posible. Con las descripciones del territorio nacional, con sus representaciones cartográficas y textos, con su caracterización de la sociedad, Claudio Gay ofreció un futuro posible a los habitantes de Chile.